Si Michoacán y el cartel ‘La Familia’ impactan porque muestran cuán lejos puede llegar la toma de control de un estado y sus autoridades locales por un cartel de la droga, resulta aún más difícil imaginar el caso de que algo similar ocurra a nivel de un país y sus principales autoridades. Es sin embargo la alerta que contiene la información que indica que en Venezuela se está gestando actualmente un narco-estado.
Así señala el periodista Antonio Caño en un artículo publicado por el diario El País (replicado hoy por La Nación, de Buenos Aires, y El Mercurio, de Santiago). Tema tratado también por Financial Times.Toma como fuente un reporte oficial del Congreso de Estados Unidos en un asunto que deja al gobierno del presidente Hugo Chávez en una situación comprometedora. La conversión de Venezuela en un narco- estado es una mala noticia para toda la región. Se trata de un asunto que, por lo demás, no debiera ser tolerado o sólo observado por las organizaciones de integración regional. La vulnerabilidad que esa situación genera para la región es obvia: el potencial de violencia del narcotráfico es inmenso como muestra México. Además, el involucramiento de autoridades en estos negocios lleva a situaciones que por lo general terminan mal. A nadie escapa que las FARC y los paramilitares están involucrados en el narcotráfico en Colombia, por lo menos en el rol de protectores de plantaciones y de sus rutas. Las FARC aparecen ahora involucradas en este sucio asunto, droga a cambio de armas; no es una fórmula nueva, recuerda el celebre caso Irán - Contra. Es un escenario en el que Venezuela hace ahora de portaaviones para vuelos de cocaína hacia el norte y de puerto de embarque de la ruta africana de la droga con destino a Europa.
El caso de México muestra también lo que sucede con la formación de poderosos cárteles armados: éstos no sólo rompen fundamentos del establecimiento político, sino que también ,ejercen poder por medio de una dinámica de extraordinaria violencia, disponibilidad de recursos y liquidez así como por la adhesión de sus bases sociales en la formación de redes.
Información de prensa actual señala que Colombia ha reducido en 61% la producción de cocaína en los últimos nueve años, pasando de 1.110 toneladas a 430 toneladas (El Comercio/EFE). Producción que en Bolivia se incrementó y alcanzó a 113 toneladas en el año 2008, con un incremento de 9% respecto de 2007. Se señala también que la cocaína peruana, de menor precio, transita por Bolivia. Según el reporte del Congreso norteamericano (citado en Financial Times) las FARC serían responsables del 60% de la cocaína que llega a Estados Unidos desde Colombia.
La gravedad del asunto llama a la opinión publica de la región así como a sus autoridades a no ignorarlo y a tomar determinaciones oportunas y drásticas respectos a los Estados y a los demás involucrados en uno de los mayores desafíos políticos que enfrenta la región.
